— Alerta Glaciar
21.04.2026 · Ed. Premium
Investigación editorial · Día Mundial de la Creatividad y la Innovación

La innovación no salva a nadie si no circula.

Efeméride
21 de abril · ONU 2017
Hecho político
9 de abril · Diputados
Ancla
Ley 26.639 · Glaciares
Lectura
16 min · Largo

El 21 de abril, la ONU invita al mundo a celebrar la creatividad y la innovación como motor del desarrollo sostenible. Doce días antes, la Cámara de Diputados sancionó una reforma que desarma la Ley de Glaciares para habilitar inversiones mineras en zonas de periglacial. La efeméride llega con una pregunta incómoda: ¿de qué sirve innovar si la información llega tarde, fragmentada o después de la votación?

La efeméride global
21/04

Día Mundial de la Creatividad y la Innovación. Resolución A/RES/71/284. La ONU vincula creatividad y Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos la protección del agua.

versus
El hecho local
09/04

A las 2:30 de la madrugada, Diputados sanciona la reforma a la Ley de Glaciares. 137 a favor. 111 en contra. 3 abstenciones. Once horas de sesión. 256 legisladores presentes.

Dos fechas, doce días de distancia.

El 27 de abril de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución A/RES/71/284 y declaró el 21 de abril como Día Mundial de la Creatividad y la Innovación. La fecha no fue casual: coincide con el nacimiento de Leonardo da Vinci. En los fundamentos de la resolución, la ONU sostuvo que "la creatividad humana y la innovación, tanto a nivel individual como de grupo, han pasado a ser la verdadera riqueza de las naciones en el siglo XXI", y vinculó esa riqueza a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos la protección del agua, los ecosistemas y las reservas estratégicas.

La efeméride se lee distinto desde Buenos Aires en abril de 2026.

El 9 de abril, a las dos y media de la madrugada, la Cámara de Diputados de la Nación sancionó la reforma de la Ley 26.639 —la Ley de Glaciares— con 137 votos afirmativos, 111 negativos y 3 abstenciones, tras una sesión de más de once horas y con la presencia de los 256 miembros del cuerpo en el recinto. El texto aprobado redefine qué se considera glaciar, modifica el rol del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y transfiere a las provincias la decisión sobre qué cuerpos de hielo y qué zonas de periglacial conservan su protección.

En los fundamentos enviados al Congreso, la Oficina del Presidente argumentó que "a más de 15 años de su sanción, esta ley ha demostrado graves falencias interpretativas que generaron inseguridad jurídica", con efectos sobre la actividad minera y sobre la prospección. La reforma se tramitó en el mismo escenario en el que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) concentra promesas de capital por decenas de miles de millones de dólares.

Once horas de sesión. Karina Milei en el palco.

137
A favor
111
En contra
3
Abstenc.

Según el Observatorio del RIGI —una iniciativa colaborativa que integran FARN, CELS, TNI, ETFE, CEPPAS y EPyG/UNSAM—, más del 95% de las inversiones comprometidas bajo ese régimen se concentran en actividades extractivas, especialmente minería e hidrocarburos. Los proyectos de mayor escala —Los Azules, El Pachón, Agua Rica, el clúster Vicuña (Josemaría y Filo del Sol)— se ubican en zonas de alta montaña de San Juan, Salta, Catamarca y Mendoza, donde la ley anterior establecía restricciones por la presencia documentada de glaciares y ambiente periglacial.

"La ley de 2010 permitía conciliar los intereses mineros con las provincias. El IANIGLA pasa prácticamente a ser liquidado por esta decisión."

Miguel Á. Pichetto · Encuentro Federal · Impulsor de la ley original

"Las mineras redactaron esta ley."

Maximiliano Ferraro · Coalición Cívica · En el recinto

"Es una ley envenenada."

Juan Grabois · Unión por la Patria · En el recinto

Un país de hielo documentado.

16.968
Cuerpos de hielo identificados en el Inventario Nacional
IANIGLA-CONICET
8.484km²
Superficie glaciar total. 41 veces la Ciudad de Buenos Aires
IANIGLA-CONICET
17%
Reducción de superficie glaciar en los Andes desérticos · 10 años
Arg · 1° Inf. Bienal ONU 2024
80%
Pérdida de masa proyectada al 2100 en los Andes Desérticos
IPCC · Reporte alta montaña
Dónde cae la presión
Proyectos RIGI de mayor escala en la cordillera argentina
CORDILLERA DE LOS ANDES RINCÓN · SALTA US$ 2.744M · Rio Tinto · Litio MARA · CATAMARCA Proyecto cobre VICUÑA · SAN JUAN US$ 18.000M · BHP + Lundin "mayor inversión de la historia" LOS AZULES · SAN JUAN US$ 2.672M · McEwen Copper EL PACHÓN · SAN JUAN Cobre BUENOS AIRES N MAPA ESQUEMÁTICO · POSICIÓN APROXIMADA · FUENTES: OBSERVATORIO RIGI / LA NACIÓN / INFOBAE
Proyecto con adhesión o solicitud al RIGI
Cordillera / zona de alta montaña
Inversiones comprometidas · RIGI · minería
Cuánto capital está en juego detrás de la reforma
Vicuña
BHP + Lundin Mining · San Juan
US$ 18.000 M
Rincón
Rio Tinto · Salta · Litio
US$ 2.744 M
Los Azules
McEwen Copper · San Juan
US$ 2.672 M
Total RIGI
Todos los sectores · promesas aprobadas + en trámite
US$ 78.000 M

La palabra ya no explica casi nada.

En los discursos corporativos y en buena parte de los comunicados oficiales, la palabra innovación ya no explica casi nada. Se pega a cualquier sustantivo —"minería sostenible", "gobernanza eficiente", "transición energética", "comunicación de impacto"— y se vuelve inerte. Alerta Glaciar no se detiene a discutir si la palabra sirve. Se detiene en algo más concreto: qué pasa cuando la innovación se usa como adorno y qué pasa cuando se usa como herramienta.

La ONU plantea la creatividad como un proceso que transforma ideas en soluciones concretas frente a los problemas del desarrollo sostenible. Para una redacción ambiental en la Argentina de 2026, la traducción práctica es menos abstracta: innovar significa, ante todo, poder investigar mejor un conflicto que se mueve más rápido de lo que suelen moverse los medios.

La pregunta no es qué herramienta se usa. Es qué se hace con ella.

En los últimos años, redacciones de investigación de América Latina empezaron a trabajar con técnicas que antes pertenecían a laboratorios académicos o a agencias espaciales. En 2021, el equipo internacional From Above —con participación de La Nación Data (Argentina), CLIP (Colombia), Data Crítica (México) y Bloomberg News— utilizó inteligencia artificial combinada con imágenes satelitales para identificar aeronaves ilegales en áreas remotas, la expansión de la deforestación y la construcción de infraestructura. La periodista Flor Coelho, de La Nación, mapeó parques solares con modelos entrenados sobre imágenes de Chile porque no había suficientes fotografías de parques solares en Argentina en 2019 para entrenar el modelo. El proyecto expuso, de paso, una carencia estructural: acceder a imágenes satelitales de alta resolución es caro, y las redacciones pequeñas no tienen ni el hardware ni la potencia informática necesarios para procesarlas.

Lo que tienen en común esos casos no es la tecnología. Es otra cosa, menos visible: una pregunta previa. ¿Qué dato falta? ¿Qué contradicción nadie sistematizó? ¿Qué documento público duerme en un PDF escaneado que nadie leyó entero? La innovación periodística útil empieza ahí, no en el modelo.

Tres obstáculos: opacidad, ritmo, fragmentación.

La opacidad

El Acuerdo de Escazú, ratificado por la Argentina en 2020, establece en sus artículos 5 y 6 la obligación del Estado de garantizar el acceso a la información pública ambiental. La Ley 25.831, de Acceso a la Información Pública Ambiental, rige en el país desde 2002. Sin embargo, la implementación efectiva sigue siendo desigual. Buena parte de la información relevante —resoluciones provinciales, estudios de impacto ambiental, datos de adhesión al RIGI, actas de audiencias públicas— aparece publicada tarde, de forma parcial, o en formatos no reutilizables.

El ritmo

Los conflictos socioambientales se aceleran. El cambio climático se mide en balances de masa glaciar que cambian año a año; las decisiones regulatorias se toman en madrugadas de sesiones extraordinarias. El diputado José Peluc, presidente de la comisión de Recursos Naturales, defendió la reforma afirmando que "el 70% de las presentaciones fueron a favor" en la audiencia pública. Vale detallar: hubo más de 100 mil inscriptos, solo unos 250 pudieron exponer, y entre quienes hablaron hubo una amplia mayoría de voluntades críticas. La periodista que quiere contrastar ese número con las minutas de la audiencia se enfrenta, en tiempo real, al desafío de leer miles de páginas antes del cierre de la edición siguiente. Sin herramientas que permitan procesar volumen, la cobertura llega después de la decisión.

La fragmentación

La información ambiental argentina está repartida entre el IANIGLA (CONICET), la Subsecretaría de Ambiente, las secretarías de minería provinciales, el ENRE, la CONAE, los boletines oficiales de cada jurisdicción, los balances de empresas que cotizan en Toronto y Londres, los informes del IPCC y del PNUMA, los comunicados de organizaciones de la sociedad civil. Nadie la reúne. El Observatorio del RIGI, por ejemplo, nace precisamente como una respuesta organizativa a esa fragmentación: es un esfuerzo colaborativo entre ONG y universidades para sistematizar lo que el Estado no sistematiza de oficio.

Quince años de una ley bajo ataque.

30.09.2010
Se sanciona la Ley 26.639
Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de Glaciares y del Ambiente Periglacial. Crea el Inventario Nacional, a cargo del IANIGLA-CONICET.
2018
Primer Inventario Nacional completo
Se releva la totalidad del territorio andino argentino: 16.968 cuerpos de hielo, 8.484 km² de superficie glaciar.
2019
La Corte Suprema ratifica la ley
El máximo tribunal rechaza los planteos de inconstitucionalidad impulsados por provincias y empresas mineras. La norma queda consolidada.
07.2024
Entra en vigencia el RIGI
Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones. Beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios por 30 años. Declara proyectos de "interés nacional". Más del 95% de las inversiones comprometidas van a actividades extractivas.
10.2025
Coloquio de IDEA
La cúpula empresarial reclama públicamente cambios en la Ley de Glaciares. El sector minero explicita su pedido al Gobierno.
12.2025
Se envía el proyecto de reforma
El 15 de diciembre la Oficina del Presidente remite el proyecto al Congreso, argumentando "falencias interpretativas". El director del IANIGLA, Pablo Villagra, advierte ante el Senado sobre la pérdida de autonomía técnica del organismo.
06.12.2025
Más de 25 organizaciones se pronuncian
En documento conjunto, rechazan cualquier modificación que reduzca los niveles de protección ya establecidos. Reafirman los fundamentos técnicos, científicos y jurídicos de la ley original.
09.04.2026
Diputados sanciona la reforma · 137 a 111
A las 2:30 AM, tras 11 horas de sesión. El Inventario pierde carácter vinculante. El control pasa a las provincias. Karina Milei sigue la votación desde un palco.
21.04.2026
Día Mundial de la Creatividad y la Innovación
Doce días después de la votación. La ONU invita a reflexionar sobre el papel de la creatividad en el desarrollo sostenible, la protección del agua y los ecosistemas estratégicos.

El inventario como acto de innovación pública.

Los glaciares argentinos tienen un mapa. El Inventario Nacional de Glaciares, elaborado por el IANIGLA, identifica 16.968 cuerpos de hielo cuya superficie es cercana a los 8.484 kilómetros cuadrados. Ese mapa existe porque la Ley 26.639, en su artículo 3, lo ordenó. Existe porque un organismo del sistema científico argentino, durante más de una década, lo construyó glaciar por glaciar, cuenca por cuenca, con base en imágenes satelitales, trabajo de campo y métodos estandarizados.

El Inventario es, en sí mismo, un acto de innovación pública: un dato organizado donde antes había dispersión. Pero también es un acto frágil. Cuando el propio IANIGLA sale a desmentir desinformación —como lo hizo en 2025, cuando circularon cifras falsas atribuidas al organismo sobre pérdida de superficie glaciar nacional—, lo hace porque sabe que el dato mal citado vuelve a ser materia prima para el ruido.

Lo que sí existe, documentado, es otra cosa. En diciembre de 2024, en su Primer Informe Bienal de Transparencia climática presentado ante la ONU, la Argentina confirmó que en los últimos diez años la superficie glaciar en los Andes desérticos se redujo un 17% y los manchones de nieve perenne, un 23%. El IPCC proyecta que los glaciares de los Andes Desérticos perderán más del 80% de su masa actual de aquí al año 2100.

Aquí aparece el primer lugar concreto donde la innovación no es marketing. El proyecto Fundatos, de Fundar, desarrolló modelos de aprendizaje supervisado con imágenes satelitales y Google Earth Engine para detectar cambios en el uso del suelo y mejorar el Sistema de Alerta Temprana de Deforestación, como respuesta a la pérdida de 659.595 hectáreas de bosque nativo entre 2018 y 2020. Greenpeace Argentina publica, año a año, cifras construidas a partir de comparación satelital: 119.886 hectáreas de bosques nativos perdidas en 2024 en el norte del país, con Santiago del Estero (54.123 ha), Chaco (39.182), Formosa (15.069) y Salta (11.512) a la cabeza.

Ninguna de esas herramientas es nueva en sí. Lo nuevo es que salieron del laboratorio académico y pueden ponerse al servicio de la vigilancia pública: quién tala, quién construye sin permiso, qué concesión minera avanzó sobre una zona que el Inventario marcaba como periglacial. Esa vigilancia no sustituye a la fiscalización estatal —la exige.

Usamos IA. Usamos curaduría humana. Las dos cosas importan.

La inteligencia artificial generativa entró a las redacciones más rápido de lo que entraron los teléfonos inteligentes. En menos de tres años pasó de ser una curiosidad técnica a ser un componente cotidiano. Lo que no se movió a la misma velocidad fue el criterio con que se la usa.

En Alerta Glaciar partimos de una posición explícita, declarada en nuestro manual de estilo: usamos herramientas de inteligencia artificial y usamos curaduría humana, y las dos cosas importan. La IA puede procesar en minutos volúmenes de documentos legislativos que un equipo humano tardaría semanas en leer. Puede cruzar listados de empresas adheridas al RIGI con coordenadas del Inventario Nacional de Glaciares. Puede sistematizar votaciones, generar líneas de tiempo, detectar patrones en sesiones extensas. Puede ordenar lo que el Estado decidió no ordenar.

La IA sí puede
  • Procesar miles de páginas legislativas en minutos
  • Cruzar bases de datos dispersas (IANIGLA × RIGI × Boletín Oficial)
  • Generar cronologías y líneas de tiempo
  • Detectar patrones en sesiones extensas
  • Sistematizar lo que el Estado decidió no sistematizar
  • Acelerar traducción técnica a lenguaje público
La IA no puede
  • Decidir qué es noticia
  • Verificar en terreno un retroceso glaciar
  • Llamar a la fuente con nombre dispuesta a hablar
  • Distinguir fuente oficial real de comunicado corporativo disfrazado
  • Asumir una postura editorial
  • Reemplazar criterio humano en lo que importa

Las herramientas de IA también tienen sesgos. Sesgos en sus datos de entrenamiento, en sus prioridades de diseño, en lo que amplifican y en lo que suprimen. Por eso la curaduría humana, en Alerta Glaciar, no es un filtro posterior: es el proceso central. La IA es la herramienta. El periodismo es el método.

Esto no es ingenuidad ni tecnofobia. Es la condición mínima para que una redacción ambiental no termine, sin darse cuenta, reproduciendo a escala industrial los marcos de quienes tienen más datos de entrenamiento: las propias corporaciones extractivas.

La palabra se volvió, también, una herramienta de relato corporativo.

La literatura crítica sobre la transición energética lo documenta desde hace más de una década. El Banco Mundial estima que durante los próximos 30 años será necesario extraer 3 mil millones de toneladas de minerales y metales para impulsar la transición energética mundial; la Agencia Internacional de Energía calcula que para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París se requeriría cuadruplicar la extracción de metales y minerales entre 2020 y 2040. La CEPAL estima que la demanda mundial de litio para energías limpias podría crecer hasta 17,1 veces.

Esa demanda proyectada cae, literalmente, sobre territorios específicos. — Argentina · San Juan, Salta, Catamarca, Mendoza

En casi todos los casos, la narrativa pública del proyecto se apoya en la palabra innovación: minería sostenible, tecnologías limpias, gestión responsable del agua. La pregunta periodística, sin embargo, no es si los proyectos usan tecnología nueva —muchas veces la usan—, sino qué nivel de protección ambiental estaban obligados a cumplir en el régimen legal anterior y qué nivel pasan a estar obligados a cumplir bajo la nueva arquitectura regulatoria.

La respuesta está en la propia reforma. En el texto aprobado el 9 de abril, el Inventario Nacional de Glaciares pierde carácter vinculante y el control pasa principalmente a las autoridades provinciales. Según el análisis de Chequeado, uno de los efectos más significativos de la reforma es que revierte la lógica del artículo 41 de la Constitución Nacional, que le otorga al Congreso la potestad de fijar un piso nacional de protección ambiental que las provincias no pueden reducir; con la reforma, ese piso pasa a determinarlo cada jurisdicción.

La innovación como relato corporativo convive, en el mismo expediente, con una operación más simple: bajar el umbral de protección legal. La tarea del periodismo no es desmentir la palabra "innovación". Es separar, con datos, las dos versiones.

La segunda mitad del trabajo.

Hasta aquí la investigación habla de cómo la creatividad y la innovación pueden mejorar la manera en que se produce información ambiental. Falta la otra mitad: qué hacer para que esa información, una vez producida, circule.

Es un problema menos técnico de lo que parece. La Ley de Glaciares llevaba, hasta abril de 2026, quince años de ataques sistemáticos —intentos de modificación, cuestionamientos judiciales, presiones empresarias reiteradas en los coloquios anuales de IDEA, en las cámaras mineras, en los pasillos de gobernaciones—. Gran parte de esa historia estuvo documentada, pero circuló poco más allá de los lectores que ya estaban atentos al tema. El resultado es conocido: cuando la reforma llegó al recinto, muchísima gente escuchó hablar del tema por primera vez, y la escuchó hablar en los términos que imponían los bloques oficialistas.

Comunicar mejor no es un accesorio. Es parte del trabajo. Si la información verificada no encuentra cómo salir de la burbuja especializada, termina siendo una prueba disponible para un juicio que nadie inicia.

Hay decisiones concretas que una redacción puede tomar. Puede trabajar el formato: un hilo de Twitter bien construido no es un resumen de un artículo, es una pieza autónoma que empieza por el hecho y termina por el documento. Puede trabajar el lenguaje: "ambiente periglacial" no es una expresión coloquial, y no decirla nunca —o decirla sin traducirla— deja afuera a lectores que sí están interesados en el fondo del problema. Puede trabajar la visualización: un mapa que muestra la distancia entre un proyecto minero y el glaciar catalogado más cercano hace en segundos lo que tres párrafos no logran.

Y puede trabajar la honestidad del método. Declarar qué herramientas usa, qué fuentes consultó, qué no pudo verificar. En un ecosistema saturado de generación automática de contenido sin atribución, la transparencia sobre cómo se llegó a la conclusión no es un gesto de humildad. Es una ventaja competitiva frente al ruido.

Comunicar mejor también es, en este sentido, una forma de defensa del territorio. Porque un territorio sobre el que nadie sabe nada es un territorio más fácil de entregar.

Remate · Alerta Glaciar

No alcanza con que la verdad exista. Tiene que circular.

La Ley de Glaciares se sancionó en 2010 tras años de trabajo técnico, parlamentario y social. Quince años después, fue reformada en una sesión de madrugada. Entre una cosa y la otra hubo miles de páginas de información. No alcanzó. No porque la información no existiera. Porque no circuló a tiempo, a la escala necesaria, con la claridad que el conflicto exigía.

Esa es, también, la innovación que nos falta.